Deshidratación del bebé en sus primeras semanas

febrero 26, 2009  


Algunos bebés pueden tener riesgo de deshidratarse en sus primeras semanas de vida si son amamantados y la madre no se da cuenta de que el bebé no ingiere suficiente leche. Esto puede deberse a un mal agarre o a que las tomas no son lo suficiente frecuentes.

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La deshidratación en un bebé se detecta a través de varios indicios, entre ellos que los pañales están demasiado secos o si se da un hundimiento de la fontanela, que es la parte blanda de la cabeza del bebé. A medida que la deshidratación se agrava, el bebé puede mostrar signos de apatía e incluso sentirse demasiado cansado para mamar. Es posible que se le sequen los labios e incluso que pierda peso.

Si tiene dudas de si su bebé pueda estar deshidratado deberá consultar inmediatamente al pediatra, ya que la falta de líquidos y sales podría perjudicar gravemente la salud del bebé. Aunque la deshidratación grave es rara, si se diera precisaría hospitalización urgente, seguramente se pondría un gota a gota al bebé o se le introduciría un tubo de alimentación por la nariz que le llegara hasta el estómago.

Para evitar la deshidratación, debe asegurarse de que el bebé se agarra bien al pezón (el bebé debe mantener la boca abierta y el labio inferior debe abarcar todo el pezón). Además debe tener en cuenta que algunos bebés son muy dóciles al principio, de modo que si no demanda leche, hay que ofrecérsela cada tres horas durante el día, y cada cuatro horas durante la noche.

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