Los bebés nacen con una serie de conductas innatas. Son las respuestas automáticas, que según se crece, ayudan a los recién nacidos en sus necesidades básicas. Muchos de estos primeros reflejos irán desapareciendo lentamente a lo largo de los primeros seis meses.

El reflejo de succión. Es el instinto natural del bebé para chupar todo lo que se mete en la boca. Chupará el pezón, la tetina del biberón o el dedo. Es un reflejo crucial para sobrevivir.
El reflejo de búsqueda. Se produce sobretodo cuando se le acaricia la mejilla. El bebé se volverá y tratara de chupar todo aquello que se le aproxima. Este reflejo le ayuda a encontrar la comida.
El reflejo de agarre. Si le pone un dedo en la manita del bebé. Éste lo agarrara con fuerza y no lo soltará.
El reflejo del moro. Denominado también el reflejo del sobresalto, se produce cuando el bebé oye un ruido fuerte o lo mueven de repente. Al sobresaltarse, las manitas del bebé saldrán disparadas hacia los lados con los dedos extendidos. Luego volverá a poner los brazos junto al pecho con los puños cerrados y es probable que acabe llorando.
El reflejo de andar. Llamado también reflejo de paso, si se sostiene al bebé derecho, cogiéndolo por debajo de los brazos, y con sus pies tocando la superficie plana, de forma natural, hará movimientos de paso y tratará de avanzar.
El reflejo de buceo. Aunque jamás debe dejar que un bebé nade bajo el agua, si se pone a un recién nacido debajo de esta durante un momento, nadará feliz y sin ningún problema.




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A mi me impresiona muchísimo esto….y no lo llego a entender del todo. Los bebés hacen todo esto sin pensarlo, es totalmente automático.