Es inevitable que el embarazo afecte a la vida sexual de una pareja. Durante el embarazo, en el sexo, se dan tanto cambios positivos como negativos, tanto en el ámbito fisico como en el psicológico.
A muchas parejas les preocupa que hacer el amor durante el embarazo pueda ser perjudicial para el bebé, pero a menos que uno de los dos padezca una infección de transmisión sexual, no hay ninguna posibilidad de que esto suceda. El bebé está protegido por el tapón mucoso que sella el cérvix, así como por el saco amniótico. En la mayoría de los casos, no supone ningún riesgo para el feto que sus padres hagan el amor.

A partir del cuarto mes no conviene pasar demasiado tiempo tumbada de espaldas y es posible que esta postura le resulte incómoda para hacer el amor. Pero esto no tiene por qué ser un problema ya que puede buscar posturas alternativas. Además, el uso de lubricante es interesante para evitar posibles escoceduras y escoriaciones en la vagina.
En las primeras semanas del embarazo, las náuseas y el cansancio pueden disminuir el apetito sexual. No obstante, conforme esta etapa va pasando, la mujer embarazada puede disfrutar de una nueva liberación en sus relaciones sexuales.
Los cambios físicos asociados con el embarazo pueden intensificar las relaciones sexuales; sus senos y pezones pueden volverse más sensibles, la sangre y los líquidos extra que circulan por el organismo pueden impregnar los tejidos vaginales, haciéndolos más sensibles y las hormonas del embarazo estimular una lubricación extra en la vagina.
Hay teorías que dicen que el feto se beneficia de las relaciones sexuales de la madre, ya que si esta actividad le hace feliz, amada y relajada, éstos sentimientos serán los que transmitirá a su bebé.
Por contra, el embarazo no siempre da lugar a unas relaciones sexuales satisfactorias y libres de preocupación, ya que es probable sentirse más cansada o incómoda o que le disguste tanto su aspecto que no se sienta sexy. Además su compañero puede sentirse desalentado por los cambios en su cuerpo o preocupado por hacerle daño al bebé.
No obstante el sexo no tiene por qué significar un coito completo. No siempre hacer el amor durante el embarazo es lo más satisfactorio ya que se puede evitar la penetración probando, por ejemplo, con unas caricias eróticas prolongadas. El embarazo es una magnífica oportunidad para explorar otras maneras de disfrutar de su intimidad; pueden expresar sus sentimientos con simples besos, abrazos, caricias o decidir darse un baño juntos.




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[...] Las relaciones sexuales son malas para el bebé: también es falso, imposible que la humanidad hubiera podido continuar si ésto fuera cierto; ¿o no? [...]