Si tiene más de 35 años y desea quedar embarazada, sus perspectivas de tener un embarazo tranquilo y sin problemas nunca han sido mejores que en este momento. En la actualidad, es más probable que disfrute de buena salud durante una posible gestación, además los avances de la tecnología médica han aumentado las posibilidades de dar a luz un bebé sano, a pesar de existir factores de riesgo a esa edad.
Si escucha que los médicos se refieren a usted como “mayor” o “primeriza madura”, no se sienta ofendida; son simplemente términos médicos que describen el hecho de que tiene más de 35 años y que es su primer hijo.
Las investigaciones demuestran que si ha esperado hasta ahora para tener hijos, seguramente se esforzará mucho para mejorar el bienestar del bebé; seguirá una dieta sana, hará ejercicio de forma regular y evitará riesgos. Si está sana y en buena forma, es probable que tenga un buen embarazo.

Las mujeres embarazadas de más de 35 años tienen más riesgo de tener un mayor número de anomalías cromosómicas. Las pruebas de diagnóstico utilizadas para identificar esas anormalidades son los análisis de las vellosidades coriónicas y la amniocentesis. Sin embargo, muchos estudios realizados sobre bebés recién nacidos indican que si los cromosomas son normales, los hijos de madres mayores tienen los mismos resultados que los de madres menores de 35 años.
Las mujeres de más edad también tienen mayor riesgo de padecer diabetes gestacional, hipertensión provocada por el embarazo y preeclampsia. Debido a esto puede que le recomienden más visitas prenatales y ecografías para controlar de cerca el desarrollo del bebé y detectar cualquier problema lo antes posible.
Cualquier mujer puede dar a luz un bebé afectado de una anomalía cromosómica, aunque es más corriente cuanto mas edad tenga la mujer. Si tiene 35 años las probabilidades de tener un niño con síndrome de Down son de 1 entre 300. Es decir, las probabilidades de tener un niño normal y sano son del 99.7%.
Quizás su médico pida que le hagan pruebas para detectar la probabilidad de que su bebé sufre alteraciones cromosómicas. Pueden proponerle las siguientes pruebas:
Análisis de las vellosidades coriónicas: Se usan los ultrasonidos para insertar, sea un catéter o una fina aguja en la placenta y tomar una muestra del tejido coriónico – el corión forma parte de la placenta- para analizarlo.
Análisis del suero: Es una prueba de la sangre de la madre, que examina una proteína producida por el bebé, llamada alfa-fetoproteína (AFP), así como las hormonas producidas por la placenta. La prueba indica si el bebé corre peligro de sufrir Síndrome de Down o espina bífida.
Amniocentesis: Primero se localiza la posición del feto mediante ultrasonidos y luego se inserta una aguja en el saco amniótico para recoger una pequeña muestra de líquido y analizarla.
Análisis de la traslucencia nucal: Esta prueba ultrasónica especializada examina y mide específicamente el espesor de la región llena de líquido que hay en la nuca del feto. Esta medición puede indicar si el bebé está afectado por el Síndrome de Down.




Categoría:
Tags:
Hoy en día ser mamá a los 40 no debería llamarnos la atención, la maternidad si bien es un instinto femenino mayoritariamente las mujeres prefieren acomodarse económica y profesionalmente antes de ser madres.
Muy bien explicada la nota! A no desesperarse que por suerte hay muchos análisis para realizarse y ver las posibilidades que se encuentran. Por suerte la ciencia va avanzando y nos deja mas tranquilas a todas!!!