Entre los 6 y los 9 meses, los bebés empiezan a sentarse solos y cada vez se aguantan mejor sentados. Por regla general, se desplaza a gatas cada vez con mayor habilidad. Empieza a ser capaz de ponerse de pie y de mantenerse en esa posición si se coje de algo: la pata de una mesa, el brazo del sillón, etc. Cada vez progresa más rapidamente hacia la autonomía física. También utiliza hábilmente las manos y poco a poco va desplazándose sin ayuda para aumentar su campo de exploración.

Edad del bebé a la que empieza a andar
Lo cierto, es que el tono, la fuerza muscular y el sentido del equilibrio varían mucho de un niño a otro. No existen normas y se recomienda no comparar las habilidades de dos niños aunque sean hermanos. Lo más normal es que su hijo comience a andar en el transcurso de un período concreto que va de los 10 a los 18 meses, o incluso un poco más tarde; dentro de este período no puede hablarse ni de adelanto ni de retraso.
Los primeros pasos del bebé
Al enderezarse para andar, el bebé consigue un logro importante. Pero todavía es inestable. Cuando está de pie, tiene la espalda arqueada y los pies separados. Su marcha torpe y vacilante recuerda a la de un pato. Es la época de los chichones, ya que el niño todavía no tiene conciencia del peligro ni de sus limitaciones y ávido de aventuras corre el riesgo de accidentarse.
Para ayudarle en este período es conveniente crearle un clima de seguridad material y afectiva a su alrededor, sin impedirle que tenga sus propias experiencias. Debe comprobar que el entorno es seguro y eliminar los peligrosos que haya a su alcance y que puedan ser objeto de accidente. Anímelo en sus descubrimientos y permítale efectuar sus primeras exploraciones. Debe mantener una estrecha relación con él, ponerse en su lugar y prever sus reacciones para prevenir los peligros reales, que solamente los adultos pueden imaginar.




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