Al margen de todas las dificultades administrativas, la adopción es un compromiso afectivo por el que una pareja ofrece a un niño que está solo su amor, refugio y sostén. Y gracias a la adopción la pareja tiene por fin la alegría de fundar una familia.
Muchas veces, la decisión de adoptar un niño se debe a la imposibilidad de la pareja de tener descendientes, ya que en muchos casos la pareja sufre problemas de esterilidad. Antes de que se de la adopción, la pareja deberá llevar a cabo distintos trámites administrativos, pasar por entrevistas psicológicas y superar una serie de condiciones antes de obtener la aprobación para ser incluidos en una lista de espera.

La espera se hace larga e incierta y surjen a la pareja un montón de interrogantes, ¿será niño o niña?, ¿cuántos años tendrá?, ¿cómo habra sido su pasado?, ¿cómo será?. A todo esto se añade el temor de no saber amar lo suficiente a un niño ajenoo incluso la tristeza de no poder transmitirle las características genéticas propias.
El pasado de un niño adoptado
Un día, por fin, la ilusión se convierte en realidad. El niño adoptado va a vivir con sus nuevos padres y comienza un periodo de adaptación mutua. A partir de ahora, el niño tendrá un estilo de vida diferente al que conocía hasta el momento. Los nuevos padres no deben intentar borrar a toda costa la historia pasada del niño, en especial si el niño proviene de un país extranjero. Naturalmente, el pasado tendrá un peso muy distinto según la edad del niño adoptado, no es lo mismo adoptar un bebé de 3 meses que un niño de 3 años.
Necesidad de confianza del niño adoptado en los nuevos padres
En el terreno afectivo, la historia del niño adoptado se encuentra marcada desde su origen por el abandono. Por ello, para poder desarrollarse y alcanzar la plenitud, el niño necesita tener una confianza total y absoluta en los nuevos padres. Debe poder contar con su comprensión y su amor pero también con su autoridad.
Decir la verdad al niño adoptado
Actualmente, todo el mundo coincide en que no se debe ocultar la adopción al niño. La verdad y la sinceridad en las relaciones con la familia adoptiva son indispensables, y el niño podría traumatizarse si supiera por terceras personas que no es hijo biológico de sus padres.
Es necesario prepararlo desde muy temprano para que pueda aceptar esta realidad algún día, incluso aunque se considere que todavía es demasiado pequeño para entenderlo. Se le puede contar la historia de un animalito que se ha perdido y que alguien lo encuentra y recoge. Este tipo de historias seguro que le resultan familiares y establece similitudes con la suya propia. No se debe obligar al niño a que pregunte cosas sobre sus orígenes, sino que es necesario irle acercando progresivamente a este tipo de preguntas que permitirán más adelante establecer un diálogo con él.




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Muy interesante su publicación sobre la adopción de niños, quisiera preguntarles cuál es la edad ideal para poder decir a un niño que no es hijo biológico, cómo saber cuándo el niño estará emocionalmente listo para escuchar una noticia así.
Les agradeceré su respuesta.
saludos y gracias.
Estimada amiga,
Normalmente se recomienda ser sinceros desde el principio, tampoco es necesario dar demasiados detalles ni información para no abrumar al pequeño pero sí aprovechar cuando los niños empiezan a preguntar de dónde vienen, que suele ser a partir de los tres años (ya que antes no tienen capacidad de entendimiento) para ir respondiendo a sus preguntas, a través de cuentos por ejemplo. Se recomienda ir contándole las cosas según las vayan solicitando para evitar hacerle daño.
La confianza entre la madre y el niño se crea en los primeros años de desarrollo de éste. Y sí su hijo descubre demasiado tarde o por terceras personas que es un niño adoptado puede sentirse traicionado y confundido.
¿Por qué no celebrar el día en que por fín se conocieron como un segundo cumpleaños?. al fin y al cabo ha sido un momento muy felíz en la vida de ambos.
Es importante hacerle saber que es hijo suyo. Nunca debe comunicarle a su hijo la noticia usando la expresión de :”Tú no eres mi hijo…”.
El niño con el tiempo comprenderá la diferencia entre un progenitor y una familia. Y seguro que al niño le beneficia mucho que usted le cuente cosas de su infancia y de la familia para que se vaya sintiendo parte de ella, la acepte y se sienta querido.
Espero que estos pequeños consejos le sean de ayuda.