La tos es un mecanismo a través del cual se mantiene limpia la tráquea y los bronquios. El ejercicio de toser se desencadena por la existencia de una inflamación, irritación u oclusión de las vías respiratorias.
Dependiendo del tipo de tos que se tenga la duración de la misma variará. Si se trata de una tos aguda normalmente desaparecerá a las dos semanas, si es subaguda durará de entre dos a cuatro semanas y cuando se habla de una tos crónica o persistente la duración será superior a las cuatro semanas.

El tipo de tos se clasifica según los efectos que produce sobre el enfermo. La tos puede ser con irritación cuando la causa son los picores, con espasmos, si el niño no puede dejar de toser, éste caso es frecuente en bebés con problemas de bronquitis, por inflamación de la laringe ó si se trata de una tos húmeda o productiva si al toser el niño expulsa, en cada golpe de tos, mucosidades que se desprenden de los bronquios. Algunos niños al expectorar acompañan la tos con la expulsión de moco.
Tratamiento de la tos en bebés:
Los medicamentos para la tos no funcionan con niños menores de dos años de edad y muchos de ellos incluso han sido retirados del mercado para evitar posibles intoxicaciones por sobredosis.
Si su hijo no puede dormir por las noches debido al dolor o la fiebre, se aconseja no usar medicamentos sedativos, resultando más eficaz el uso de paracetamol o de ibuprofeno.
También deberá asegurarse de que su bebé toma suficiente cantidad de agua para hidratar sus vías respiratorias.
Los ungüentos y los baños de vapor le ayudarán a descongestionar y a respirar mejor.
Por último, si su bebé tose y se resfria ayúdele a recuperarse adoptando una aptitud positiva, ya que no hay que olvidar que los resfriados son una parte normal de la infancia y que su pequeño se pondrá mejor en pocos días por sí solo.




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