Problemas oculares en los niños
Octubre 28, 2009
Normalmente los trastornos oculares más comunes en los niños suelen curarse con tratamientos sencillos. Sin embargo, dado que algunos de ellos son infecciosos, se recomienda cuidar al máximo la higiene para evitar que se propaguen a otros miembros de la familia.
Una de las infecciones que más afecta a los niños es la conjuntivitis. Esta enfermedad se produce cuando la membrana exterior que recubre el ojo se inflama a causa de una infección bacteriana o vírica.

Entre los síntomas que padece un niño con conjuntivitis se encuentran el enrojecimiento, picor e hinchazón de los párpados. No suele haber perturbación visual, aunque suele ser incómodo mirar a la luz brillante. Si se trata de una conjuntivitis bacteriana es normal que se produzca una secreción amarillo-verdosa espesa. A veces, los párpados se pegan por causa de esta secreción, y el niño suele tener dificultades para abrir los ojos al despertarse.
El tratamiento de la conjuntivitis suele incluir gotas antibióticas o pomada. Si no es muy grave y se trata de un bebé, el pediatra recomendará lavar el ojo infectado utilizando un algodón limpio humedecido con agua tibia hervida o con suero fisiológico. Antes de lavar los ojitos del niño es conveniente lavarse bien las manos ya que la conjuntivitis es muy contagiosa.
Otro problema ocular que puede afectar a los más pequeños es la blefaritis que consiste en una inflamación de los párpados, con rojez y escamas en el punto donde las pestañas salen del párpado. En este caso, los párpados suelen picar y doler, y se suelen formar escamas difíciles de quitar.
Si su hijo padece blefaritis deberá limpiar los párpados con cuidado varias veces al día para quitar las escamas y cualquier resto de grasa. Para ello deberá utilizar un algodón limpio. Si hay una infección, se puede aplicar una pomada antibiótica en el borde del párpado.
El orzuelo es una inflamación leve y dolorosa del párpado superior o inferior causada normalmente por una infección estafilocócica. Normalmente, se produce un absceso alrededor de la base de una pestaña y a veces parece un grano o una peca que está a punto de estallar.
Con frecuencia, el orzuelo explota de forma espontánea, expulsando el pus que contiene y aliviando el dolor. Para ayudar a calmarlo, aplique calor local con un trozo de algodón o lana caliente y limpia. También se puede aplicar una pomada antibiótica sobre el área afectada, aunque no hay evidencia de que este tratamiento sea efectivo.
Otro problema ocular que puede padecer su hijo es el denominado quiste de meibonio que consiste en una hinchazón del párpado causada por el bloqueo del conducto de una de las glándulas de meibonio. Éstas glándulas segregan una sustancia aceitosa que lubrica los párpados y crea una película lagrimal en la superficie del ojo. La hinchazón que se forma puede oprimir el ojo e incluso provocar una visión borrosa.
El quiste de meibonio suele desaparecer sin tratamiento, aunque si persiste se deberá eliminar con un raspado bajo anestesia general o local.

