La varicela es una enfermedad bastante contagiosa, que aunque por lo general es benigna en los niños, podría tener complicaciones en niños con leucemia u otras enfermedades inmunosupresivas.
La varicela se transmite o bien a través del aire o por contacto directo con fluidos provenientes de lesiones cutáneas o con objetos infectados.

Síntomas de la varicela:
- Fiebre y malestar.
- Manchas pequeñas de color rojo oscuro por todo el cuerpo, que provocan picores. Las manchas se convierten en ampollas y más tarde en costras.
Entre las complicaciones que podría tener una varicela se encuentran la encefalitis, la meningitis y la infección bacteriana de la piel.
La incubación del virus puede darse incluso tres semanas antes, y la enfermedad es contagiosa desde unos días antes de la erupción hasta que la última ampolla se acaba convirtiendo en costra.
Tratamiento de la varicela:
Para tratar la varicela no se suelen usar antibióticos. Se puede administrar inmunoglobulina zoster (ZIG) como prevención en niños que han estado en contacto con ella. También existe una vacuna específica para prevenirla y en muchos países ya está incluida en su calendario de vacunaciones.
La mayoría de los adultos son inmunes a la varicela, pero si una mujer embarazada la contrae durante los primeros meses de gestación, el feto corre peligro de tener el síndrome congénito de la varicela, que puede implicar daño cerebral, marcas en la piel, retraso en el crecimiento, etc. La inmunoglobulina zoster se administra a mujeres embarazadas que no hayan pasado la varicela y estén en contacto con otros enfermos.




Categoría:
Tags: