Publicado el 27 de enero de 2010 por equipo@olebebe

A la puerta de un sordo
cantaba un mudo,
y un ciego miraba
con disimulo,
y dentro un cojo
bailaba seguidillas
con desahogo.

A la puerta de un sordo
cantaba un mudo,
y un ciego miraba
con disimulo,
y dentro un cojo
bailaba seguidillas
con desahogo.