Enséñele a su hijo a ir al baño

mayo 8, 2011  


Aprender a hacer pis no es una cuestión de edad, sino de madurez. Controlar los esfinteres requiere una maduración del sistema nervioso central, que comprende habilidades tales como la conciencia de la necesidad de orinar, el inicio o retraso de la micción y como último reto la inhibición de la micción durante el sueño.

Nunca se debe regañar o forzar a un niño a hacer algo de lo que no esta preparado, por ello aunque es a partir de los dos años cuando ya tienen la máxima seguridad de maduración, cada niño tiene un ritmo de aprendizaje diferente.

Aunque los padres esperan con ansiedad el momento de quitar el pañal a sus hijos, deberán tener paciencia durante el proceso de aprendizaje ya que mientras algunos niños aprenden rapidámente otros tardan varios meses.

A continuación se citan algunos consejos para enseñar a ir al baño a un niño:

1º.- Identificación de señales

En primer lugar, el niño deberá tener un lenguaje lo suficientemente desarrollado para ser capaz de usar las palabras o gestos necesarios que le ayuden a indicar que necesita orinar o evacuar.

Por otro lado, los niños deben de entender el proceso de ir al baño (es decir, que se de cuenta de las señales de su cuerpo cuando le indican que necesita ir al baño o que está mojando o manchando el pañal en el mismo momento en que sucede y que se de cuenta de que ha mojado o manchado el pañal después de que lo ha hecho).

Además, el niño tiene que ser capaz de ir caminando hasta el baño, despojarse de la ropa y el pañal y sentarse en el inodoro.

Además es necesario que esté preparado emocionalmente para ello, tiene que querer usar el inodoro.

Y por último, debe ser capaz de contenerse a la hora de hacer pis o de evacuar hasta que haya llegado al baño. Siendo esto posible solamente cuando el desarrollo muscular del niño este preparado para ello.

2º.- Compra el equipo necesario

Necesitará comprar una sillita orinal o un asiento especial que se acople al inodoro de tu baño. Es necesario que el niño pueda tocar el suelo con sus pies o tenga un escalón o banquito donde apoyarlos para que tenga firmeza y estabilidad.

3ª.- Se recomienda crear rutina.

Intente que su hijo se siente en su orinal una vez al día, después del desayuno, antes del baño o cuando el niño suela ensuciar el pañal. Poco a poco, el pequeño se aconstumbrará al orinal y empezará a aceptarlo como parte de su rutina diaria. No debe nunca forzarlo ni obligarlo, debe ser una acción totalmente voluntaria por parte del niño.

4º.- Despidase del pañal

Una vez que el pequeño ya se haya familiarizado con el orinal, llega la hora de quitarle el pañal, y explicarle que toda la familia cuando hace pipi o popo no usa pañal sino que se quitan la ropa y lo hacen directamente.

Se trata de ir tomando contacto, al principio debe ser como un juego, y de forma voluntaria, que él se siento bien, nada de regañinas. Que sea él el que decida ir solito.

5º.- Que se fije como lo hacen los adultos

La mejor forma de que aprendan a utilizar el inodoro es que vean a la familia usarlo, hacedles una demostración es lo más natural. Al principio, es mejor que haga pipi sentadito, ya aprenderá más adelante a hacerlo de pie.

También deberás explicarle todo el proceso, a sentarse, limpiarse, vestirse, tirar de la cadena y lavarse las manos.

6º.- Ayudale a que haga asociaciones

Le ayudará a entender el proceso, si cada vez que ensucia el pañal, lo llevais al orinal y depositais allí el contenido del pañal, y después vaciais el contenido del orinal en el inodoro. A continuación tirais de la cadena, y después le lava las manitas y se viste.

7º.- Ayudale a ser independiente

Permite a tu pequeño que vaya sin pañal el mayor tiempo posible por la casa, esto le invitará a usar el orinal de forma natural y automática y aprenderá más rápido a olvidarse del pañal. Que el niño se sienta libre para hacer sus necesidades en el orinal, o para solicitarte que le acompañes al baño si es lo que desea.

Ayuda a que el niño se relaje cada vez que intente ir al baño, hablarle o leerle un cuento puede resultar útil para conseguirlo. Cuando el niño haga sus necesidades en el baño u orinal, es bueno que reciba algún elogio animándolo a que repita su hazaña, aunque tampoco se recomiendan dar alabanzas en exceso para que no se sienta excesivamente observado.

8º.- Ropa interior de entrenamiento

A algunos niños les ayuda a reducir la dependencia con el pañal el usar ropa interior especial que permite una absorvencia mayor si se les escapa el pipi. La ventaja es que se la ponen y quitan ellos solitos como si fuera una braguita o un canzoncillo.

9º.- Tomate con buen humor los “accidentes” que al principio puedan sobrevenir a tu pequeño

No te enfades ni riñas a tu pequeño si al principio se le escapa el pipi o las cacotas y se ensucia la ropa. Ten paciencia y recuerda que es algo nuevo para él y como cualquier proceso le llevará un tiempo a su organismo el habituarse a este nuevo hábito de vida.

10º.- Práctica nocturna

Es posible que tu pequeño consiga no ensuciarse a lo largo del día, conteniendo sus necesidades y sin embargo por la noche le cueste más trabajo hacerlo. Deberás considerar que su organismo todavía no está lo suficiente maduro y que es posible que esta segunda parte le lleve algo mas de tiempo.

Seguramente, le ayudará a contener la micción el no ingerir demasiados líquidos antes de acostarse. Si se despierta a media noche es muy posible que desee ir al baño, deberá acompañarle y ayudarle para intentar que duerma sequito toda la noche. También a veces colocan un orinal cerca de la camita para que sea más inmediata la evacuación.

Sabrá si su pequeño puede dormir sin pañal cuando lleve una semana durmiendo sin mojar el pañal. Deberá colocar una funda impermeable para no estropear el colchón y probar suerte. Si su pequeño moja la cama, quizás deberá volver con el pañal unos días e intentarlo unas semanas más tarde.

11º.- Dale la enhorabuena cuando lo consiga

No intentes precipitar el abandono del pañal si tienes dudas de que tu pequeño pueda no estar preparado. Piensa que ese momento acabará llegando tarde o temprano. Por ello, te recomendamos que no adelantes acontecimientos y que te adaptes a los ritmos y necesidades de tu niño, porque cada uno lleva un proceso de desarrollo y maduración diferente. Dále todo tu cariño y comprensión y él te irá dando indicios para que tú valores cuando es el momento.

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