La cabeza del bebé durante el parto

mayo 29, 2011  


La naturaleza es sabia y lo demuestra en todo momento: cuando el bebé está por nacer, su cabeza es blanda y algo moldeable, lo cual hace que pueda comprimirse lo necesario para permitir que pase por el canal del parto. Algunos padres se preocupan cuando ven a su pequeño por primera vez por la forma que tiene su cabeza. A menudo puede verse un poco alargada y de forma aerodinámica, con un marcado occipucio y la frente plana. Las causas no se deben a un orden genético sino a la adaptación del hombre a la posición erecta.

Nuestros antepasados empezaron a erguirse hace miles de años atrás hasta caminar en dos pies, lo cual desencadenó varios cambios orgánicos y funcionales. La pelvis tuvo que adaptarse al nuevo modo de andar; se fue estrechando pero a su vez tuvo que conservar la anchura suficiente para dejar paso a la descendencia.

La naturaleza entonces se las ingenió con un truco: una pelvis más estrecha para la madre y una cabeza más elástica para el bebé. Esto exigió que los huesos del cráneo fuesen más blandos y que debajo de la fina piel que los recubre pudieran desplazarse unos contra otros o sobre otros para el momento del parto.

Ya que el bebé suele nacer con el occipucio por delante, su cráneo se puede comprimir y alargar para reducir su circunferencia. Dicho movimiento es posible gracias al fino pero resistente tejido que une los diferentes huesos craneales. Estas partes blandas del craneo son denominadas “fontanelas”, y la mayor de ellas se encuentra por encima de la frente y con un tamaño menor que la yema de un dedo. Además hay fontanelas en el occipucio y en las sienes.

El tejido de estas membranas comienza a endurecerse a partir del tercer mes de vida, los huesos van aproximándose y soldándose hasta que a los dos años desaparecen todas las fontanelas. Así es como todos los huesos encajan como piezas de rompecabezas. Con respecto a la forma de la cabeza, ella se habrá normalizado a los pocos días de nacer el niño, por lo cual, ninguna de estas formas extrañas que percibimos al inicio deberían preocuparnos.

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