Otitis externa producida por la piscina

junio 30, 2011  


Generalmente este tipo de otitis se produce porque el pequeño pasa mucho tiempo sumergido con la cabeza debajo del agua. El oído externo está compuesto por la oreja y el conducto auditivo externo. La cavidad es la que se inflama y como está rodeada de hueso, es inextensible. Por ello el dolor es muy intenso.

Los chicos, cuando entran en la piscina, pasan mucho tiempo con las orejas sumergidas, aún cuando tienen la cabeza afuera del agua. Cuando salen, suelen secarse el cuerpo, pero se olvidan de sus oídos. Esa piel queda inflamada y húmeda, perdiendo su capa protectora.

Si el pequeño al otro día vuelve a la piscina, esta condición aumenta y la piel no termina de recuperarse. Pierde la poca cera que pudo haber tenido, y por ende, el problema aparece. En el caso del mar no ocurre lo mismo ya que es frío y no permite estar mucho tiempo bajo el agua.

Los síntomas generalmente son de un intenso dolor en la zona auricular, fiebre importante y decaimiento general. Si el pequeño tiene entre 3 y 4 años y nada lo calma después de 24 o 48 horas de presentado el cuadro, es probable que tenga alguna supuración.

Existen factores que favorecen a la otitis: los tapones de cera, los tapones de piel o dermoides, las lesiones por rascado, los cuerpos extraños, y el exceso de humedad.

Muchos padres optan por colocar tapones, pero algunos especialistas no lo recomiendan ya que los niños suelen sacarlos, los vuelven a colocar húmedos y por lo tanto, favorecen en vez de evitar la otitis.

La única precaución posible y efectiva, es evitar que estén todo el tiempo con la cabeza debajo del agua. En el caso de ser imposible, lo mejor será colocar un poco de alcohol fino diluido a la mitad con agua para secar el conducto. Puede ser también vinagre de alcohol o algún perfume (siempre que el pequeño no tenga problemas con el tímpano), para que el exceso de humedad se evapore.

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