Explotación infantil: causas y consecuencias de un problema mundial

julio 18, 2011  


Recientes datos estadísticos han demostrado una realidad alarmante a nivel mundial: existen 215 millones de niños que trabajan en el mundo y más de la mitad en actividades peligrosas. Cada minuto muere uno de ellos, ya sea por accidentes, enfermedades contraídas o traumas psicológicos.

La consecuencia de un niño que comienza a trabajar desde temprana edad trae aparejado un incremento en la desigualdad ya que afecta a su vez a su educación básica.

Datos estadísticos confirmaron que en niños y adolescentes de entre 5 y 17 años que ya trabajan, el ausentismo escolar ronda el 9%, en cambio aquellos que no están expuestos a esta situación, es del 3,9%.

Aquellos países donde la educación es obligatoria, la proporción de trabajo infantil es menor.

Hay que tener en cuenta que la explotación infantil se desarrolla y es causa de la pobreza. Incrementa a su vez, las miserias humanas que los pequeños puedan padecer: enfermedades, analfabetismo, malnutrición, agotamiento y envejecimiento precoz.


Hay dos tipologías principales de trabajo infantil:

  1. Los niños que trabajan con sus familias en un ámbito campesino o artesanal y que por razones de pobreza, ausencia de garantías sociales y carencia de infraestructura, recaen en las labores infantiles. El niño suele ir a la escuela, trabaja algunas horas o puede trabajar todo el día pero no existe explotación en sí, sino labores por situación de miseria.
  2. Los niños que son explotados bajo patrón y muchas veces, por organizaciones o multinacionales. Dentro de ella, están los casos de trabajos de pocas horas en sectores no perjudiciales para la salud  pero también aquellos en donde los pequeños padecen de una grave explotación, ocupando la actividad el día entero y en condiciones insalubres.

Las labores altamente perjudiciales en edad prematura generan un alto impacto en el cuerpo y la mente de los niños que aun están desarrollándose. Los sectores más frecuentes de explotación infantil suelen ser la agricultura, la minería, la venta ambulante, el servicio doméstico, la pesca, la construcción, los telares, la construcción, los bares y restaurantes, el cartoneo, la prostitución y la pornografía, entre otras.

¿Qué podemos hacer nosotros frente a esta situación?

Informarnos y conocer cuáles son las empresas que producen productos con mano de obra infantil y evitar su consumo. Denunciar y divulgar si nos enteramos de casos puntuales de trabajo de menores a las entidades capaces de tomar acciones legales ante la justicia.

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