La hermandad: esa única y maravillosa experiencia de relación

octubre 2, 2011  


Para los más pequeños, sus hermanos mayores son una gran fuente de estímulos, un modelo a seguir; y la noticia más alentadora y de regocijo para los padres es que cuando ambos sean adultos, es muy probable que consulten entre sí ante cualquier inconveniente para pedir ayuda o consejo.

Ya desde bebés, los hermanos menores muestran actitudes muy entusiastas frente a su hermano más grande. Se expresan con gran emoción y pueden dar saltos  y gritos de alegría ante su presencia, esbozando siempre una sonrisa. Los pequeños también saben que junto a su hermano, tienen diversión garantizada.

El vínculo que establecen es de lealtad y complicidad, más allá de los celos normales que puedan exisitir. Juntos sienten que el mundo está en sus manos y no tendrán limitaciones para jugar y vivir mundos de fantasías. Si se los motiva desde pequeños para que sean además de hermanos, buenos compañeros, llegarán a establecer una hermosa relación familiar a futuro.

En líneas generales, el hermano mayor suele ser más responsable que sus hermanos debido a que ha recibido de su familia, por ser el primogénito, todas las expectativas y responsabilidades que sintieron sus padres ante su nacimiento. Con la llegada del segundo hijo, la situación es más calma y menos exigente para los padres ya tienen más experiencia y suelen ser más permisivos en algunas cosas.

De todas formas, los adultos deberán estar atentos a ambos; a pesar de que el hermano mayor suele cuidar del menor, él también sigue siendo un niño que debe recibir protección. Sus brazos y cuerpo no tienen la firmeza y la seguridad que pueden tener sus padres ni tampoco son totalmente conscientes del sentido de responsabilidad. Brindarles el espacio para que puedan jugar y divertirse con libertad, ayudará a que los hermanos puedan conectarse con su creatividad e inventar formas de divertirse para fluir naturalmente.

Es problable que los hermanos menores muestren actitudes de mayor rebeldía y necesiten un tono “más alto de voz”; de todas formas ambos hijos deberán conocer los límites y las consecuencias que pueden generar algunas conductas inapropiadas. Siempre habrá que recordarles que todo lo que se les corrige es para su propio bien y que sus padres los aman.

 

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