Causas y consecuencias respecto a las medidas natalistas y antinatalistas

noviembre 26, 2011  


Debido a determinados momentos coyunturales de la economía de un país, se suelen adoptar políticas natalistas o antinatalistas. Aunque en realidad, poco influyen en la tendencia secular de la transición demográfica. Estas medidas se toman con el fin de mantener a cada familia en óptimas condiciones dentro de un contexto de equilibrio de recursos y de sus rentas.

Encontraremos frecuentemente posturas antinatalistas en aquellos paises del Tercer Mundo donde existen graves problemas de superpoblación y desarrollo. Las autoridades intentan otorgar métodos anticonceptivos efectivos para regular la natalidad, aunque con pocos resultados debido al costo elevado y la influencia de tabúes sociales. Por otra parte, encontramos que algunos paises islámicos, son abiertamente natalistas por motivos religiosos.

China, con un Estado socialista pero con la mayor población mundial, adoptó medidas drásticas para reducir la natalidad: el matrimonio se permite contraer a partir de los 30 años y cada mujer no puede tener más de un hijo (se penaliza si tiene más de uno). Esta medida extrema, si bien logra controlar la natalidad del país, expone a muchas mujeres a padecer de abortos, al infanticidio de niñas, etc.

En los antiguos países socialistas de la Unión Soviética se adoptaron políticas natalistas, el triunfo del socialismo dependía de aumentar el número de adeptos para poder extender la Revolución. Sin embargo, durante las crisis económicas, ellos mismos dieron un vuelco hacia el antinatalismo.

En la actualidad, las políticas natalistas predominan en los paises desarrollados cuya tasa de fecundidad es baja, existen problemas de envejecimiento y no quieren optar por la inmigración. Los gobiernos están preocupados por aumentar las tasas de nacimiento, y es probable que en algún momento lo logren, como en Europa y EE.UU. después de la Segunda Guerra Mundial o en España durante la década de los 60′, aunque sólo de manera coyuntural.

En Europa, el número de hijos por mujer es de 1,5  con lo que la población sigue disminuyendo. Los estados intentan crean nuevos programas familiares con el fin de motivar la gestación de nuevos nacimientos por familia. En España, la intención es garantizar la provisión, el acceso universal a la educación, premiar la natalidad a partir del tercer hijo y mejorar las condiciones laborales para que toda madre no tenga que optar entre criar a los hijos o trabajar. Por otra parte, también se debate sobre el impacto negativo del envejecimiento en los sistemas de pensiones.

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