Cáncer infantil: la quimioterapia y la radioterapia

diciembre 28, 2011  


Cada tipo de cáncer presenta distintos síntomas, tratamientos y pronósticos, todos vinculados al tipo de células afectadas y al grado de crecimiento celular incontrolado. Una vez diagnosticado el cáncer, los padres deberán buscar ayuda dirigiéndose a un centro de oncología pediátrica donde médicos especializados indicarán el tratamiento más adecuado a partir del tipo de cáncer.

Dentro de los tratamientos que se realizan a niños con cáncer, se encuentra la quimioterapia (uso de medicamentos), la radioterapia (uso de radiaciones), la cirugía (extirpa tumores o células cancerosas) y el transplante de médula ósea.

  • La quimioterapia

Consiste en el suministro de un medicamento que se utiliza para eliminar las células cancerosas del organismo. Los niños pueden inclusive, recibirlo por vía intravenosa u oral. Estos fármacos ingresan por el torrente sanguíneo y matan a las células cancerosas.

Respecto al tiempo de duración de este tratamiento y la cantidad de fármacos a utilizar, dependerá siempre del tipo de cáncer que el pequeño presente y de su respuesta a la medicación. Puede ocurrir que el pediatra indique varios ciclos de tratamiento para que el cuerpo descanse y pueda recuperarse.

Algunos de los efectos secundarios que podrían ocasionar son: náuseas, anemia, caída del cabello, sangrado anormal, fatiga, pérdidas auditivas, riesgos de infección, inflamación de la vejiga, lesiones renales, problemas cutáneos, lesiones hepáticas e irregularidades menstruales, etc.

De todas formas, el pediatra sabrá adoptar las precauciones necesarias en cada caso y recetará otros medicamentos para contrarrestar los efectos de la quimioterapia.

  • La radioterapia

En la actualidad, es uno de los tratamientos más comunes indicados para el cáncer. Consiste en la irradiación de ondas o partículas muy potentes que dañan y destruyen las células cancerosas. Muchas veces este tratamiento se complementa con quimioterapia y/o cirugía.

Habrá que tener en cuenta, en especial en el caso de los niños, que la radioterapia conlleva un riesgo incrementado de malignidad y esterilidad en el futuro, tema importante para conversar con el pediatra, previo a decidir realizarlo.

Como padres, debemos entender que la prioridad absoluta es lograr la curación del cáncer de nuestro hijo por encima de otros aspectos. De todas maneras, existen varias alternativas de terapias que pueden colaborar con un tratamiento más soportable para el pequeño.

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