Cáncer infantil: cirugía y transplante de médula ósea

diciembre 29, 2011  


Otros métodos que existen en la actualidad para combatir el cáncer infantil son la cirugía y el transplante de médula ósea. Los mismos, son indicados para algunos tipos de cáncer con características específicas.

Cirugía

La cirugía para el tratamiento del cáncer está indicada principalmente para aquellos niños que presentan tumores sólidos y aislados, que no se han extendido a otras partes del cuerpo y que afectan a zonas reducidas del organismo. Esta intervención resulta un arma eficaz para combatir el cáncer, siendo combinada con quimioterapia y/o radioterapia.

En pequeños con leucemia o linfoma, la cirugía no suele desempeñar un papel importante, debido a que ambos tipos de cáncer, afectan a la sangre y al sistema linfático (distribuidos ampliamente por todo el cuerpo), por lo cual, es imposible extirparlos.

Transplante de médula ósea

Algunos tipos de cáncer permiten que los niños puedan someterse a un transplante de médula ósea. En el interior de ciertos huesos, se encuentra un tejido esponjoso que es el encargado de producir glóbulos sanguíneos. Si el tipo de cáncer que sufre el pequeño, influye sobre la función de estos glóbulos, un transplante de médula ósea puede entonces ayudar al crecimiento de nuevas células sanas. Habrá también que acompañarlo con quimioterapia, para matar definitivamente las células cancerosas.

Recomendaciones para enfrentar mejor la enfermedad:

  • Los niños mayores deberían participar en su tratamiento de una forma activa. Para ello, la mejor manera es brindarles toda la información necesaria para que puedan entender su situación y actuar en consecuencia (siempre utilizando un lenguaje adaptado a su edad).
  • Si la enfermedad aparece en niños menores a 4 años, será suficiente con decirles que “están enfermos” y que necesitan “algunas medicinas” para curarse. La intención siempre será evitar el miedo y las confusiones en nuestros hijos.
  • Los niños pueden culpabilizarse a sí mismos por estar enfermos: algunos de ellos pueden creer que se enfermaron “por su culpa”. Para contrarrestar esta situación, tanto psicólogos como especialistas en oncología pueden servir de gran ayuda para orientarlos y tranquilizarlos.
  • Recurrir a un equipo de oncología donde, tanto el pequeño paciente como sus familiares, puedan recibir la información adecuada para afrontar esta enfermedad con mejores herramientas, sustituyendo de esta manera la ignorancia y el miedo, por la información y la comprensión.

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