La epilepsia en los niños

junio 4, 2012  


La epilepsia es una enfermedad que se produce en el sistema nervioso central y es provocada por un exceso de descarga de un grupo de células ubicadas en la corteza cerebral, generando dos o más crisis paroxísticas espontáneas. Según las causas que la producen, puede ser sintomática, cuando es posible demostrar que tipo de factores la desencadenaron (infecciosos, formativos, tumorales, etc.)  e idiopática, cuando no se puede determinar la causa.

Hay que tener en cuenta que existen distintos tipos de crisis epilépticas, cuyas características y duración pueden ser bastante diferentes.

Cuando se produce una pérdida de la conciencia y parada de la actividad motora acompañada de una mirada fija, estamos frente a un suceso que se denomina “ausencia”. En cambio, las crisis generalizadas tónico-clónicas son más profundas, en las cuales el pequeño puede mostrar inicialmente rigidez en el tronco y extremidades,  luego vivenciar convulsiones o movimientos descontrolados, continuando con pérdida de orina, mordedura de lengua y salida de espuma por la boca.

Mientras las ausencias implican entre 5 y 20 segundos de tiempo, las convulsiones tónico-clónicas pueden prolongarse durante varios minutos y terminar en un  sueño profundo. Entre ambos, existen distintos tipos de crisis con diversas características. Es por ello que contar con la historia clínica del niño, ayudará para dar con un diagnóstico de epilepsia correcto, e inclusive nos servirá para entender mejor su causa.

A su vez, será necesario realizar un electroencefalograma. Si lo indica el especialista, pueden llegar a realizarse pruebas metabólicas, una tomografía axial computadorizada o una resonancia magnética nuclear, entre otros. El tratamiento para la epilepsia puede estar basado en la administración de 1 o más fármacos antiepilépticos que, si son bien utilizados, brindarán resultados altamente satisfactorios.

El niño que sufre de epilepsia deberá realizar controles periódicos para garantizar la eficacia del tratamiento y poder detectar posibles efectos secundarios. Si bien cada síndrome epiléptico tiene sus propias características, se pueden considerar algunos factores positivos para el pronóstico: las crisis epilépticas se iniciaron después del 3º año de vida; se mantiene un buen cumplimiento durante el tratamiento; no existen lesiones cerebrales, normalización del EEG, el niño tiene una inteligencia normal.

 

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