Quiste en los ovarios: síntomas y tratamiento

diciembre 3, 2012  


Aquellas mujeres que se encuentran en constante estrés son más propensas a sufrir de quistes en los ovarios: El estrés favorece los desequilibrios hormonales, la progesterona no es suficiente, los ciclos se alteran y la ovulación es deficiente.

La complicación más frecuente es la torsión, verdadera urgencia quirúrgica: dolor muy fuerte en la parte baja del abdomen que surge al cambiar de posición, después se vuelve continuo y se acompaña en ocasiones de náuseas, vómitos y malestar. Las otras complicaciones son menos comunes (ruptura, hemorragia, infección, etc).

Los dolores se deben a la tensión del quiste que está bajo presión, y a la compresión de los órganos vecinos si el quiste es muy grande. No siempre resulta fácil que una mujer reconozca por sí misma la naturaleza de los dolores de vientre, es conveniente hacer que la ausculte el médico. Dolores que se atribuyen a los ovarios pueden tener otro origen: mala digestión o una congestión pélvica.

 

Existen 2 tipos de quiste:

Quiste funcional: Es una estructura normal del ovario (folículo, cuerpo amarillo) que se transforma en quiste transitoriamente, a menudo por un trastorno hormonal.

Quiste orgánico: puede ser endometriósico, dermoide (que contiene estructuras de diversos orígenes: pelos, cabellos, cartílago, hueso, etc.), seroso o mucoso. Es un tumor líquido benigno.

Tratamiento:

Consultar con un ginecólogo. En caso de torsión acudir al servicio de urgencia médica.

Para el quiste funcional, las píldoras estroprogestágenas los hacen desaparecer.

Para el quiste orgánico, antes de pensar en una intervención quirúrgica, se prescriben 2 o 3 meses de tratamiento para inhibir la ovulación (píldora o tratamiento progestágeno prolongado) y se hace otra ecografía después de la menstruación.

Cirugía

En la mayoría de los casos se hace una laparoscopia que permite eliminar el quiste tratando de conservar el ovario.

El laparoscopio se introduce con anestesia general por una pequeña incisión en el ombligo. A través de éste se observa la cavidad abdominal (útero, vagina, trompa y ovario) y se puede extirpar un quiste del ovario.

Esta técnica reduce notablemente los dolores postoperatorios y las cicatrices.

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