Lumbalgia: causas y posibles tratamientos

enero 21, 2013  


Algunas mujeres, en especial aquellas que acostumbran a cargar objetos pesados pueden sufrir en algún momento de su vida de una lumbalgia.

Los síntomas son de dolor agudo en la parte inferior de la espalda, con sensación de rigidez. Suele presentarse de forma súbita, cuando se adopta cierta posición en la cual la persona se queda paralizada (por ejemplo al agacharse para recoger un objeto). Todo vuelve a la normalidad al cabo de horas o días, aunque puede ser que posteriormente la lumbalgia se transforme en ciática.

En este problema intervienen 2 grandes mecanismos:

Desgaste de un disco lumbar: es la causa principal. Es suficiente que se rompan algunas fibras de un disco intervertebral (amortiguador de la columna vertebral) para desencadenar un lumbago, como si se tratara de un esguince. La repetición de estos dolores indica un desgaste cada vez más grave del disco, que puede llegar a producir una hernia discal.

Bloqueo de una articulación (apófisis articular posterior) entre las 2 vértebras: este segundo mecanismo es accesorio.

Cuando el núcleo del disco choca contra el ligamento posterior, se habla de esguince discoligamentario, a menudo causado por un lumbago agudo.

Tratamiento

  • Colocarse de inmediato en una posición que calme el dolor. Detener el esfuerzo que produjo y descansar (guardar reposo en cama). No hacer esfuerzos para contrarrestar el dolor.
  • Un baño caliente con una duración de alrededor de 20 minutos puede resultar de gran alivio.
  • El  médico puede prescribir analgésicos simples (paracetamol), a veces relajantes musculares y antiinflamatorios.
  • También puede prescribir cierto tipo de masajes para relajar los músculos. La aplicación de lodo caliente, por ejemplo, resulta muy eficaz contra el dolor. A veces, en los casos severos o recurrentes, es necesario usar un corsé durante algunas semanas.

Cómo prevenir la lumbalgia

Es frecuente que el lumbago reincida y degenere en una ciática. Desde el primer lumbago, practicar la higiene lumbar (modificar los hábitos dorsales).

Eliminar las causas que lo provocan, para ello, es necesario adecuar el ámbito laboral.

Aprender a reconocer las señales de alerta durante un esfuerzo, adoptar de inmediato una postura que evite la aparición del lumbago.

Dormir en una cama firme, pero que no esté dura, el colchón debe estar en buen estado.

Practicar deportes tranquilos, como la natación, para ejercitar la musculatura lumbar y abdominal.

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